UNA SELECCIÓN PRIVADA AL MES
PARA DESCUBRIR VINOS DE CARRETERA SECUNDARIA
Viaje #03
Moscatel de Alejandría
2025
Manilva (Málaga)
Importante: este pedido no es de entrega inmediata. Al pagar reservas las botellas de esta selección. Los pedidos se envían desde la bodega una vez finalizada la campaña.
Me encontré...
Con una Manilva que casi no se ve desde la carretera de la costa.
Detrás del mar, las urbanizaciones y los campos de golf siguen apareciendo lomas de albariza y viñas viejas de Moscatel de Alejandría.
Bodegas Manilva trabaja un único viñedo de unas seis hectáreas. Una pequeña explotación en un territorio donde la uva se ha destinado tradicionalmente a fresco, pasa y vino, y donde muchas parcelas han ido desapareciendo con la presión urbanística.
Y me encontré también con Elena y Diego, con una pequeña empresa en la que hacer vino es solo una parte del trabajo.
La otra es conseguir venderlo.
La diferencia
Kalma es Moscatel. Pero es seco.
Y ahí empieza lo interesante.
Mantiene el perfil aromático de la variedad —flores blancas, azahar, jazmín, piel de naranja, melocotón— pero lo lleva hacia un blanco fresco, limpio y mediterráneo.
No es el mountain wine clásico de las laderas extremas de la Axarquía.
Este es otro paisaje. Más próximo al mar. Más costero. Más Manilva.
Y precisamente por eso no necesita parecerse a ningún otro.
Aprendí...
Que una viña no sobrevive por nostalgia.
Sobrevive cuando alguien encuentra una razón para seguir trabajándola.
Y cuando, al final de todo ese esfuerzo, alguien compra la botella.En Manilva me contaron que muchas veces el visitante extranjero aprecia antes estos vinos que quien los tiene cerca. También que la mano de obra es cara, que algunas viñas se han perdido y que lo más difícil llega después de elaborar: conseguir que restauradores y consumidores apuesten por ellos.
¿Por qué lo elijo?
Porque utiliza la variedad moscatel que ha definido este paisaje durante generaciones y le da un destino contemporáneo.
Porque produce apenas unas 3.000 botellas y no se encuentra ni en los locales de allí.
Porque mantener una viña pequeña, trabajarla de manera artesanal y vendimiar con costes crecientes tiene un precio.
Kalma no es un vino barato, ni tiene la mejor etiqueta.
Pero quizá la pregunta no sea únicamente cuánto cuesta una botella.
Sino cuánto cuesta conseguir que esa viña siga ahí.
Y porque es un vino fácil de llevar a casa: aromático, seco, fresco, para un aperitivo largo, pescado, marisco, arroz o simplemente para alguien que quiere descubrir una Moscatel diferente.